28° Aniversario en IPA Ovalle

Nuestro Pastor José Miguel Neira nos envía una reseña histórica de la IPA Ovalle, sus inicios, desarrollo e historia en sus 28 años de vida.

El 26 de enero de 1998, llegó a la ciudad de Ovalle un matrimonio de obreros del Señor, Juan Orellana y Dina Cajas, junto a sus hijas Susan y Anita, con el único propósito de expandir el Reino de Dios, guiados por una profunda visión de fe y esperanza.

En aquellos años, Ovalle intentaba levantarse de las consecuencias de un devastador terremoto que había afectado fuertemente a la ciudad. En medio de ese escenario de necesidad y reconstrucción, comenzó una pequeña reunión el domingo 2 de febrero de 1998, en calle Independencia. Desde ese lugar nacieron las primeras actividades evangelísticas, realizando mimos en las calles, trabajo con niños y diversas acciones comunitarias que reflejaban amor y servicio.

Con esfuerzo, perseverancia y oración, se logró arrendar un espacio en Tangue 101, en el centro de Ovalle, donde se estableció el primer templo. Paralelamente, el trabajo evangelístico continuó en distintos sectores, como Villa Pacífico y el sector del Espejo de Agua, llevando el mensaje de esperanza a través de la predicación y actividades en plazas.

Posteriormente, tras mucha oración y dedicación, se concedió un terreno en Sofía Castro 1120, donde se inició el sueño definitivo de construir el templo propio. Mientras avanzaba la obra, durante el año 2002 las reuniones se realizaban en el domicilio pastoral ubicado en Las Águilas 854, manteniendo vivo el espíritu congregacional y el trabajo evangelístico en plazas cercanas, especialmente en la conocida “Plaza 8”.

Con el aporte de algunos y la oración de muchos, el templo finalmente pudo levantarse. Aunque presentaba limitaciones y detalles por mejorar, representaba una gran bendición: contar con un lugar donde engrandecer a Dios y bendecir a otras personas.

En el año 2009, surgió el desafío de reconstruir el templo debido al deterioro de su estructura. Con fe y determinación, la congregación emprendió una nueva etapa, trabajando durante casi dos años para levantar piedra sobre piedra y viga sobre viga, construyendo una estructura más sólida. Siempre se mantuvo la convicción de que lo más importante no son las paredes, sino las personas que Dios transforma.

Ese mismo camino también marcó vidas personales. En el año 2002, quien les habla, hoy sirvo como pastor me integre a la familia pastoral y en diciembre de ese año experimente mi conversión dentro del ministerio pentecostal apostólico, caminando junto a una familia que ama profundamente a Dios. 

Una oración marcó ese proceso: que cada piedra colocada en el templo se transformara en un alma para el Señor.

Con el paso del tiempo llegó el llamado al pastorado, y junto a mi esposa e hijos  hemos servido en el ministerio durante los últimos once años, siendo testigos de la fidelidad de Dios. Han existido desafíos, pruebas y momentos de dolor, pero por sobre todo se ha confirmado que Dios permanece siendo fiel.

Hoy, al cumplir 28 años, esta reseña no busca exaltar logros humanos, sino recordar que junto a Dios todo es posible. También es un momento para honrar y agradecer a los pastores fundadores, Juan Orellana y Dina Cajas, por su llamado, dedicación y esfuerzo, que sembraron las bases de lo que hoy es una iglesia viva y en crecimiento.

Fuente: Pastor José Miguel Neira, IPA Ovalle.

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