En un ambiente de profunda comunión y edificación espiritual, el 11 de julio en Ancud, se desarrolló en el Templo Aposento Alto de esa misma Ciudad un encuentro de mujeres que reunió a hermanas provenientes de las regiones de Los Ríos y Los Lagos, quienes respondieron al llamado de fortalecer su vida espiritual a la luz de la Palabra de Dios.
La actividad fue recibida con un cálido espíritu de hospitalidad por el Pastor Diácono Germán Soto, la Pastora Rosita Vargas y la congregación local, quienes brindaron una fraternal bienvenida a todas las asistentes, favoreciendo un espacio de reflexión, adoración y comunión.
El tema central de la jornada, “La Mujer Samaritana”, fue desarrollado por nuestra Pastora Irene. A través de este mensaje se invitó a las asistentes a reflexionar sobre las verdaderas prioridades de la vida cristiana, recordando que, por sobre las preocupaciones materiales, la apariencia o las tendencias del mundo, el mayor anhelo de toda hija de Dios debe ser vivir llena de Su Espíritu.
Durante la exposición también se enfatizó la importancia de permitir que el amor de Dios transforme el corazón, aprendiendo a recibir amor y a entregarlo de manera genuina, no condicionado por las heridas o experiencias del pasado, sino como una expresión del amor que Cristo deposita en cada creyente.
Tomando como fundamento el encuentro de Jesús con la mujer samaritana en el pozo de Jacob, se destacó que el Señor no mira el pasado para condenar, sino para restaurar, recordando que en Él todas las cosas son hechas nuevas. Asimismo, se exhortó a las presentes a volver diariamente al «pozo», buscando continuamente la presencia de Dios para ser llenas de Su Espíritu, permitiendo que esa llenura no permanezca únicamente en sus propias vidas, sino que también alcance y bendiga a sus familias, iglesias y comunidades.
La Iglesia Pentecostal Apostólica agradece al Señor por este significativo encuentro, que fortaleció la fe de las asistentes y renovó el compromiso de seguir viviendo una vida centrada en Cristo, siendo instrumentos de Su amor y de Su gracia en cada lugar donde Él las ha puesto.
Al finalizar es imposible no dar las gracias por la presencia de nuestro Obispo David Anabalón, quien aún cuando no estaba a cargo de dar el tema, tuvo a bien el poder compartirnos de un saludo afectuoso.
Fuente: Hermano Sergio Vargas








