Hechos 2:1-4 Estos 4 versículos del libro de Hechos cambiaron la historia de la humanidad y dieron comienzo a la primera iglesia.
“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”
Cincuenta días después de la Resurrección de nuestro Señor, se cumple la promesa del derramamiento de Su Santo Espíritu. Así como los profetas habían anunciado la venida del Mesías, también hablaron del derramamiento de Su Santo Espíritu.
Hoy nosotros, al igual que nuestros hermanos del primer siglo oramos: “Ven Espíritu Santo”. Somos conscientes que la única manera de vivir de acuerdo a Su palabra es con la ayuda del Espíritu Santo.
La palabra nos enseña que cada uno de nosotros es templo del Espíritu, y creemos que Su Espíritu mora en nuestras vidas. Procuremos, cada día, vivir en la plenitud de Su Espíritu en nuestras vidas, y seamos sensibles a Su dirección.
Bendiciones.