Francisco Anabalón Duarte, el Pastor del Libre Culto

Un 7 de octubre de hace algunos años, partió de este mundo el Obispo Francisco Anabalón Duarte, dejando un legado imborrable para la comunidad evangélica en Chile y más allá. Su vida y obra no solo marcaron a la Iglesia Pentecostal Apostólica (IPA), sino que impactaron de manera trascendental en la vida pública del país. Como principal artífice de la ley de libre culto en Chile, Francisco Anabalón Duarte defendió los derechos de la comunidad evangélica y promovió un entorno de mayor libertad religiosa en el país. Pero más allá de su papel a nivel gubernamental, su mayor legado fue continuar con un ministerio que ha permitido a muchos encontrar el evangelio.

Su historia en la Iglesia Pentecostal Apostólica se enraiza profundamente en su familia, siendo hijo de Francisco Anabalón Rosales, uno de los fundadores de la misión en 1937. Este grupo de pioneros, movidos por la búsqueda de la verdad doctrinal, dieron inicio a una congregación que se caracterizó por su fervor evangelístico y su énfasis en el estudio de las Escrituras. Bajo el liderazgo de su padre, la misión creció y se consolidó, expandiéndose por Chile y otras partes del mundo.

Tras la partida de su padre en 1982, Francisco Anabalón Duarte asumió el liderazgo de la misión. Con una visión clara y un compromiso inquebrantable, se propuso consolidar y expandir la obra que ya se venía realizando. Su trabajo no solo abarcó el ámbito eclesiástico, sino que se extendió a la esfera pública, donde se destacó por su labor en la promoción de la ley de libertad de culto. Su incansable labor en este frente incluyó manifestaciones y reuniones en lugares emblemáticos como el Estadio Chile y la Plaza Prat, donde su voz, llena de convicción, resonó en defensa de los derechos de su comunidad.

Pero su obra no se detuvo ahí. Francisco Anabalón Duarte fue un visionario que supo adaptarse a los tiempos, impulsando la modernización de la iglesia a través del uso de nuevas tecnologías. Creó el Portal de Comunicaciones de la IPA, una herramienta que sería clave para mantener la conexión de la congregación durante tiempos difíciles, como la pandemia. Bajo su liderazgo, la iglesia no solo creció en número, sino que también consolidó su estructura organizacional, con un enfoque en los cinco propósitos fundamentales de la iglesia: adoración, compañerismo, discipulado, servicio y evangelización.

Con su partida en 2012, la iglesia enfrentó una nueva etapa de desafíos. Sin embargo, su legado ha continuado vivo, gracias al trabajo incansable de los presbíteros y líderes que siguieron sus pasos, como Pablo Núñez y David Anabalón Valenzuela. Hoy, la Iglesia Pentecostal Apostólica sigue creciendo, no solo en Chile, sino también en países como Argentina, Uruguay, España y Estados Unidos, cumpliendo con la visión de ser una «Iglesia con Propósito».

El legado de Francisco Anabalón Duarte no se mide solo por los logros visibles, sino por la inspiración que dejó en cada miembro de su congregación. Su vida fue un ejemplo de fe, visión y dedicación al servicio de Dios y de su pueblo. A través de su obra, muchos han encontrado el camino al evangelio, y su legado sigue vivo en cada rincón donde la misión Pentecostal Apostólica lleva el mensaje de salvación.

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